lunes, 11 de noviembre de 2013

IMPLICACIONES DEL PROCESO DE PAZ

Sin duda la consecución de un tratado de paz traería muchas implicaciones para Colombia. Hoy por hoy Colombia se ha visto afectada por múltiples guerras por parte de los grupos armados, se quiere llegar a un alto al fuego, pero realmente es posible ? Con los diálogos de paz mas allá de un alto al fuego es tener en Colombia una paz estable y duradera con justicia social en el país. Es por eso también se trae a colación lo que se piensa acerca del perdón y lo que se quiere en el país con los diálogos de paz.


De las implicaciones que trae el proceso de paz es valido recalcar 3 de ellas:



-  El éxito de cualquier proceso de negociación es el equilibrio entre: La verdad, Justicia y Reparación. Si no se garantizan estos principios nunca se va a consolidar la paz. Es verdad que el reconocimiento que hace el Estado de las FARC implica que sean tratados en la negociación como delincuentes políticos, lo que no quiere decir que siempre se hayan comportado como tal, y que no tengan que pedir perdón y decir la verdad por los delitos que han cometido.

-  La firma de un tratado de paz con las FARC no representa el fin del conflicto ni la ausencia de violencia. Sin duda alguna para el Estado colombiano es muy importante terminar con las FARC y desactivar una estructura militar como la que representa  el grupo armado. Lo anterior no asegura que efectivamente la mayoría de los integrantes acepten reintegrarse a la sociedad y no terminen haciendo parte de otras estructuras y bandas criminales que afecten la estabilidad e integridad de las personas o grupos en el pais.


-  El hecho de establecer marcos de perdón y olvido, o establecer condenas figurativas, no excluyen la responsabilidad penal de quienes cometieron los delitos. Quienes hayan infringido las normas de derecho relativas a la protección de la humanidad y no fuesen condenadas, será la Corte Penal la que de manera subsidiaria se encargue de juzgar las conductas e impartir justicia. Por tal razón, se debe definir cuál va ser el blindaje jurídico para que esta institución internacional no entre a operar en el caso de los delitos contra la humanidad que han cometido las FARC.


Imagen tomada de: RCI

domingo, 10 de noviembre de 2013

TRATADO DE PAZ ¿SE TIENE EN CUENTA EL PERDÓN?

Uno de los temas cruciales en lo que respecta a los actuales procesos de paz, es el del perdón. En primera instancia, porque de los muchos prismas a través de los cuales se puede interpretar el conflicto nacional, el odio y el rencor acumulados fuera de las razones ideológicas, es decir; las consecuencias emocionales que por la guerra  se han causado, ocupan sin lugar a dudas, un espacio clave en su resolución.

En segunda instancia, porque la riqueza moral de un país afectado por un cisma  que no ha tenido más  vertientes  que el conflicto armado, desgastado por la violencia y  la hegemonía política, pasa a ser la miseria intestina y la desgracia ética, de una sociedad que no ha lograda armonía  por la falta de comprensión, de lo que podríamos connotar como la ciencia de tolerancia y perdón que definimos como la paz.

Existen pues varias versiones de esta resistencia moral al perdón, más allá del odio y el rencor, la justicia es un marco lo suficientemente amplio para discutir, especialmente en los ángulos más difíciles para analizar, la participación política y la reforma agraria; En el primer caso, se habla de una ignominia, cuando se supone la participación política de aquel que perteneciendo a la subversión incurrió en crímenes de guerra y de lesa humanidad, se plantea pues, como una contradicción el hecho de conceder semejante oportunidad  a aquel que debe ser juzgado; por el otro lado, ciertas facciones del conflicto presentan como inaceptable  repartirse el campo con los que ellos ubican  en la categoría de criminales.
Otras facciones, denuncian la ambición y avaricia de aquellos  a quienes no les conviene un cambio estructural en el modelo de organización de la sociedad, asumiendo como estratagema política toda declaración e injuria.

 Pensemos que la justicia, es como el enorme cielo que nos envuelve y del cual solo nos queda la admiración y la perplejidad, sentarnos a hablar de ella o a buscar su centro es  un imposible lejano para la misma imaginación, es más cercano el perdón y la comprensión.
 ¿No es acaso el perdón, la única forma de justicia posible como alternativa  al exterminio radical, que no se esconde sino en una promesa insulsa de victoria? no es esa gloria, sino una carnicería macabra impulsada desde lo más bajo de la humanidad, el desdén de toda calidad interior  y espiritual.


El perdón, es una ciencia que tenemos que aprender, más allá de los acuerdos y los contratos, fáciles al fuego y el olvido, el acto de perdonar requiere un compromiso moral y un sacrificio material que prevalecen en las redes del tiempo y la memoria, que perseveran, es esa la única herencia diferente a la guerra que la generación presente puede legar, hoy está en sus manos y es su responsabilidad.

Imagen: Revista Signo y pensamiento

DIÁLOGOS DE PAZ


Los diálogos o negociaciones de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC, también conocidos como proceso de paz en Colombia, hacen referencia a las discusiones que están llevando a cabo el Gobierno de Colombia (en representación del Estado) y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Estos diálogos han tenido lugar en La Habana y Oslo y su objetivo es «buscar la paz con justicia social por medio del diálogo», según las palabras de Iván Márquez, uno de los miembros del equipo negociador de las FARC.

El 4 de septiembre de 2012, tras afirmaciones del ex presidente Álvaro Uribe sobre las negociaciones del Gobierno con la guerrilla de las FARC en Cuba (y una posterior negación de los hechos, por parte de la canciller María Ángela Holguín), el Presidente Juan Manuel Santos confirmó la noticia mediante una alocución, destacó que "no se repetirán los errores del pasado" que se procedería con prudencia, y que la Fuerza Pública no detendrá su accionar; lo propio hizo alias "Timoléon Jiménez" con un vídeo en diferido, destacando que las FARC llegaban a la mesa "sin rencores ni arrogancia". Horas antes, alias "Gabino", el máximo jefe del Ejército de Liberación Nacional(la otra guerrilla activa del país) manifestó la intención de esa organización de participar en la, hasta entonces, rumoreada mesa de concertación. La noticia de la confirmación de los diálogos generó diferentes reacciones y escepticismo, algunas a favor y otras en contra, éstas últimas basándose en las fallidas negociaciones de 2002 en el Caguán (Colombia). La reacciones favorables se toman en base a los acercamientos y los diálogos, aquellos que conlleven a la erradicación de todo tipo de conflictos.

Por su parte, la Iglesia Católica colombiana, que ha participado de garante en escenas humanitarias con las FARC, se ofreció para ejercer el mismo rol.
Las negociaciones se fundamentan en un "Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera" , e iniciaron formalmente el 18 de octubre de 2012. Se fraccionan en tres fases, la primera que fue la etapa de acercamientos secretos —conversaciones exploratorias durante seis meses—, la cual, Uribe denunció. La segunda que es la concreción de los acuerdos y la tercera que será la implementación de éstos. Por ahora, los puntos de la segunda fase constan en discutir la política de desarrollo rural (de impacto histórico en la guerrilla), el espacio en política que tendrían miembros de las FARC ante un eventual desarme suyo, el fin del conflicto —por lo menos en lo que concierne a la incidencia de esta guerrilla—, la actual lucha antidrogas y un posible replanteo, y por último la reparación a las víctimas, tanto de las FARC como del Estado.

La delegación que designó el gobierno de Santos está liderada por el ex vicepresidente Humberto de la Calle y cuenta por la participación también de Sergio Jaramillo, Frank Pearl (excomisionado de paz), Luis Carlos Villegas (empresario colombiano), Henrique Santos (ex director del periódico El Tiempo), Alejandro Éder (consejero presidencial), el general en retiro de la policía Óscar Naranjo, y el también retirado, general del ejército Enrique Mora Rangel, entre otros. En tanto que la delegación de las FARC está integrada por alias Iván Márquez (como jefe negociador), "Jesús Santrich", "Rodrigo Granda", "Simón Trinidad" (quien se encuentra recluido en una cárcel de Estados Unidos), "Andrés París", "Marcos Calarcá", "Pablo Catatumbo" (quien ingresó al equipo, meses después del inicio del proceso), Tanja Nijmeijer (insurgente de origen holandés), "Sargento Pascuas", "Mauricio Jaramillo", entre otros.

Fuente: Wikipedia
Foto: Página U. Sergio Arboleda


PARTIDOS RESPALDAN PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LAS FARC

22 partidos y movimientos reclamaron una reforma electoral profunda para dar garantías a todos.

Una plaza pública en tiempos de campaña electoral. Eso pareció el domingo a ratos el auditorio del Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, cuando 22 partidos y movimientos sociales, muchos desconocidos, protagonizaron el foro sobre participación política que encargó la mesa de La Habana.

Estaban convocados para proponer garantías electorales para quienes no las tienen. Y, por supuesto, para opinar sobre una eventual participación política de las Farc desarmadas. 
Pero quizás por el inusual escenario, un mesa en apariencia democrática que por primera vez reunía a políticos tradicionales con grupos sociales, varios aprovecharon para echar discurso y desahogarse. Por la estigmatización, como Olmer Calderón, vocero de la Unión Patriótica. O como César Jerez, de las Zonas de Reserva Campesina.

Nadie se pronunció en contra de la posibilidad para un movimiento político de exguerrilleros, si hay acuerdo de paz. Solo el Centro Democrático, del expresidente Álvaro Uribe, la rechazó con su ausencia en el foro.

Pero el delegado del Partido Conservador, Hernán Andrade, preguntó: “¿Qué tan grande es la pista que debe abrirse?”, y con qué mecanismos. “¿Excarcelación?, ¿juzgar solo a los comandantes?, ¿principio de oportunidad?” En ánimo conciliatorio, todo lo dejó en pregunta.
Quizás el más vehemente fue Antonio Navarro, de Progresistas. No habló como panelista. Subió la voz como político indignado ante una multitud. “¡Le ponen condiciones a la paz negociada! Dicen que paz, pero sin participación política. ¡No! ¡Eso no es así desde Adán y Eva, como decía Bateman (excomandante del M-19)!”.

Y remató: “ Los movimientos alternativos, si nos van a sacar por la puerta de atrás, nos vamos a la calle a buscar apoyo”. Por supuesto, desató un aplauso.
Navarro no se refirió al aumento del umbral del 2 al 3 por ciento desde el 2014, pero el que sí lo hizo fue el presidente del Mira, Carlos Baena. “¡El Gobierno propone que se unan las minorías, como una ensalada de frutas! ¡No es entrando a las Farc y sacando a los que estamos!”, protestó.
Todos parecieron de acuerdo en la urgencia de una reforma política y electoral que abra espacio a las minorías. A las que no están en el escenario y a las amenazadas por el cambio en el umbral.

¿Una constituyente?

Pero otros fueron más allá y reclamaron asamblea constituyente. Piedad Córdoba, de Marcha Patriótica, la pidió. Arrancó aplausos, pero también se oyeron cuando el delegado del Mira dijo que “si no hay disposición para una reforma política, que se haga la constituyente”.
La reclamó, además, el representante de la Mesa Afrocolombiana, Juan de Dios Mosquera. “Hoy las curules tienen precio desde Consejo Nacional Electoral”, dijo.

El presidente Juan Manuel Santos ha dicho que una constituyente no es necesaria para refrendar los acuerdos de paz, pero ni al Partido Liberal, que lo acompaña, le parece descartable. Su delegado, Héctor Riveros, sostuvo que constituyente, referendo o consulta son posibles.

Todo esto es parte de lo que llegará a la mesa de La Habana, para la que hubo un mensaje repetido: “La paz no es exclusiva de los negociadores”.

Precisamente, el presidente del Congreso, Roy Barreras, destacó que el foro indica que en Cuba no hay “un diálogo de sordos”. Insistió en que no es cierto que no se vaya a juzgar a los máximos responsables de los delitos de las Farc. Eso sí, bajo mecanismos de justicia transicional, para lo cual habrá que hacerle pedagogía al país.

Y si desde adentro el mensaje fue de generosidad con las Farc para su eventual participación en política, desde afuera hubo uno contundente para esta guerrilla. De una excombatiente de El Salvador y hoy viceministra de Gobernación, María Ofelia Navarrete: “No hay que afanarse. Nosotros entregamos las armas en 1992 y llegamos a la Presidencia 17 años después”.

Víctimas se quedaron sin cupo

Al menos 1.600 personas estuvieron el domingo en el foro de participación política que la ONU y la Universidad Nacional organizaron por encargo de la mesa de paz de La Habana.

Sin embargo, varias organizaciones se quejaron de que no les dieron cupo. Una de ellas fue Colombia sin heridas, que dice agrupar a 26 grupos de víctimas del conflicto armado.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO

MÁS VOCES DE ALIENTO POR AVANCE EN LOS DIALOGOS DE PAZ CON LAS FARC


Distintas voces de apoyo nacionales e internacionales recibió este miércoles el nuevo acuerdo pactado por el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, en el marco  de la negociación de la terminación del conflicto, el cual se dio sobre las garantías para la participación en política. 

La ONU señaló en un comunicado que “felicita a la Mesa de Conversaciones en La Habana por el importante avance alcanzado al llegar a un acuerdo sobre el tema de Participación Política, el segundo punto del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera”. 

De igual manera, destacó “la importancia de la continuidad del diálogo para poner fin al conflicto armado que sigue causando gran sufrimiento cotidiano y otras graves consecuencias humanitarias a muchos colombianos y colombianas”. 

Entre tanto, el Partido Liberal también expresó su satisfacción por lo logrado en la mesa de negociación. Para el presidente de la colectividad Simón Gaviria “tenemos confianza en que los negociadores del Gobierno Nacional lograron un acuerdo en favor de los intereses del país, como se ha venido avanzando en desarrollo de las conversaciones. Cualquier avance que se haga en materia de defender el derecho al debate es supremamente valioso, ya que no solo en seguridad se benefician los miembros de las FARC sino los de otros movimientos políticos”. 

Desde el Polo Democrático, su presidente, Clara López indicó que “la suscripción del acuerdo entre el Gobierno y las FARC, sobre el segundo punto de la agenda referido al tema de la participación política, demuestra a las aves de mal agüero que buscan torpedear el proceso de paz que éste avanza por buen camino”. 

Resaltó en particular los temas de participación política, las circunscripciones transitorias especiales de paz y el acceso equitativo a medios de comunicación, “porque constituyen elementos esenciales para la reintegración a la vida civil de la insurgencia armada”. 

Desde la oposición se escucharon planteamienos que le restaron importancia a lo pactado. En tal sentido se pronunció el representante a la Cámara, Miguel Gómez Martínez, quien dijo que “a mí me parece que los temas grandes de La Habana están por venir. Creo que ninguno de los dos temas ha sido el tema trascendental. El tema del agro era una exigencia de las Farc porque ellos iniciaron su acción política como un movimiento rural y para ellos eso era un tema importante. Pero, no es importante en términos de solución de los problemas económicos de este país. Este país tiene 82 por ciento de su población urbano. Los problemas de Colombia están cada vez más en las ciudades y menos en el campo. Entonces me parece que ese no era el tema”.
 
Para Gómez “todos sabemos que el narcotráfico ha sido el combustible de esta guerra larguísima y que las Farc sin los dineros del narcotráfico no podrían mantenerse como una organización permanente entonces ellos van a tener que entregar el combustible con el cual han financiado toda su actividad terrorista”.


Fuente: EL ESPECTADOR

Imagen: EL TIEMPO