22 partidos y
movimientos reclamaron una reforma electoral profunda para dar garantías a
todos.
Una plaza
pública en tiempos de campaña electoral. Eso pareció el domingo a ratos el
auditorio del Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, cuando 22
partidos y movimientos sociales, muchos desconocidos, protagonizaron el foro
sobre participación política que encargó la mesa de La Habana.
Estaban
convocados para proponer garantías electorales para quienes no las tienen. Y,
por supuesto, para opinar sobre una eventual participación política de las Farc
desarmadas.
Pero quizás
por el inusual escenario, un mesa en apariencia democrática que por primera vez
reunía a políticos tradicionales con grupos sociales, varios aprovecharon para
echar discurso y desahogarse. Por la estigmatización, como Olmer Calderón,
vocero de la Unión Patriótica. O como César Jerez, de las Zonas de Reserva
Campesina.
Nadie se
pronunció en contra de la posibilidad para un movimiento político de
exguerrilleros, si hay acuerdo de paz. Solo el Centro Democrático, del
expresidente Álvaro Uribe, la rechazó con su ausencia en el foro.
Pero el
delegado del Partido Conservador, Hernán Andrade, preguntó: “¿Qué tan grande
es la pista que debe abrirse?”, y con qué mecanismos. “¿Excarcelación?,
¿juzgar solo a los comandantes?, ¿principio de oportunidad?” En ánimo
conciliatorio, todo lo dejó en pregunta.
Quizás el más
vehemente fue Antonio Navarro, de Progresistas. No habló como panelista. Subió
la voz como político indignado ante una multitud. “¡Le ponen condiciones a la
paz negociada! Dicen que paz, pero sin participación política. ¡No! ¡Eso no es
así desde Adán y Eva, como decía Bateman (excomandante del M-19)!”.
Y remató: “ Los movimientos alternativos, si nos van a sacar por la puerta de atrás,
nos vamos a la calle a buscar apoyo”. Por
supuesto, desató un aplauso.
Navarro no se
refirió al aumento del umbral del 2 al 3 por ciento desde el 2014, pero el que
sí lo hizo fue el presidente del Mira, Carlos Baena. “¡El Gobierno propone que
se unan las minorías, como una ensalada de frutas! ¡No es entrando a las Farc y
sacando a los que estamos!”, protestó.
Todos
parecieron de acuerdo en la urgencia de una reforma política y electoral que
abra espacio a las minorías. A las que no están en el escenario y a las
amenazadas por el cambio en el umbral.
¿Una constituyente?
Pero otros
fueron más allá y reclamaron asamblea constituyente. Piedad Córdoba, de Marcha
Patriótica, la pidió. Arrancó aplausos, pero también se oyeron cuando el
delegado del Mira dijo que “si no hay disposición para una reforma política,
que se haga la constituyente”.
La reclamó,
además, el representante de la Mesa Afrocolombiana, Juan de Dios Mosquera. “Hoy
las curules tienen precio desde Consejo Nacional Electoral”, dijo.
El
presidente Juan Manuel Santos ha dicho que una constituyente no es necesaria
para refrendar los acuerdos de paz, pero ni al Partido Liberal, que lo
acompaña, le parece descartable. Su
delegado, Héctor Riveros, sostuvo que constituyente, referendo o consulta son
posibles.
Todo esto es
parte de lo que llegará a la mesa de La Habana, para la que hubo un mensaje
repetido: “La paz no es exclusiva de los negociadores”.
Precisamente,
el presidente del Congreso, Roy Barreras, destacó que el foro indica que en
Cuba no hay “un diálogo de sordos”. Insistió en que no es cierto que no se vaya
a juzgar a los máximos responsables de los delitos de las Farc. Eso sí, bajo
mecanismos de justicia transicional, para lo cual habrá que hacerle pedagogía
al país.
Y si desde
adentro el mensaje fue de generosidad con las Farc para su eventual
participación en política, desde afuera hubo uno contundente para esta
guerrilla. De una excombatiente de El Salvador y hoy viceministra de
Gobernación, María Ofelia Navarrete: “No hay que afanarse. Nosotros
entregamos las armas en 1992 y llegamos a la Presidencia 17 años después”.
Víctimas se quedaron sin cupo
Al menos
1.600 personas estuvieron el domingo en el foro de participación política que
la ONU y la Universidad Nacional organizaron por encargo de la mesa de paz de
La Habana.
Sin embargo,
varias organizaciones se quejaron de que no les dieron cupo. Una de ellas fue
Colombia sin heridas, que dice agrupar a 26 grupos de víctimas del conflicto
armado.
MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO